Hace varios años esta modalidad educativa y cultural se está dando a nivel mundial. Es la posibilidad de conocer otros países, aprender idiomas y crecer con la experiencia.
Una de las expectativas más frecuentes en los jóvenes es la de tener la posibilidad de vivir una experiencia cultural y académica en otro país.
Para muchos de ellos, la limitante más común que se presenta es la de tipo económico, ya que el costo del un viaje al exterior puede ser bastante alto.
Es por esto que para ellos existe una opción muy atractiva para quienes quieren viajar, pero que no cuentan con los recursos, es la hacer parte de algún programa como Au Pairs.
Esta experiencia está diseñada para que las personas entre 18 y 27 años, se integren a una cultura, mediante la convivencia con una familia extranjera y así puedan ganar dinero durante las vacaciones, por uno o dos años, según como le convenga, o enriquecer sus conocimientos culturales y en lenguas.
Se trata de un estatus diplomático debido a que su desempeño representa una utilidad mutua, tanto para quienes lo realizan como para quienes reciben la ayuda. Cada país tiene sus regulaciones, pero en general, los visitantes deben colaborar con algunas tareas del hogar, que usualmente implican atender a los niños, o ancianos, mientras que cuentan con el tiempo suficiente para estudiar el idioma y conocer el estilo de vida del lugar elegido.
Una de las agencias que presta el servicio de tramitar los requerimientos y dar información a las familias es Asociación Work & Travel Interexchange que, a través de su portal, provee información a quienes tengan dudas al respecto y dedicarse un tiempo a se au pairs.
Son muchos los beneficios para los jóvenes viajantes que quieran ser Au Pairs por un tiempo: uno de ellos es permanecer por un o dos años en países como Francia, Alemania, Holanda, Bélgica ó Estados Unidos; perfeccionar una segunda lengua a través de la experiencia y un curso del idioma de su interés.
Los gastos de los viáticos, tiquetes, cursos y paseos se negocian con las familias según las necesidades de ambas. Así, por ejemplo, podría ser que la familia en Costa Rica pague el tiquete y el curso, pero los gastos en la ciudad de estadía sean costeados por la familia receptora.
Muchas familias en todo el mundo han intercambiado experiencias culturales con sus hijos debido a que es una manera económica, sencilla y enriquecedora para conocer otros mundos, otras personas y crecer culturalmente.