La oferta profesional se aleja de campos clave y necesidades del área privada, lo que podría hacer que el país pierda competitividad para atraer inversiones.
Las universidades públicas y privadas del país gradúan profesionales en sectores poco estratégicos para el desarrollo productivo que impulsa el país.
Si esta tendencia continúa, Costa Rica podría desestimular el arribo de inversión extranjera pues las universidades estarían descuidando carreras científicas e ingenierías; áreas donde surgen los procesos de innovación más importantes, afirmó la directora ejecutiva de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde), Edna Camacho.
Desconocimiento del mercado
El estudio Estrategia siglo XXI que analiza la situación actual del país y aporta lineamientos para su desarrollo de aquí a 50 años, indica que la mayoría de profesionales del país (57 por ciento del total) estudian carreras como Derecho, Comunicación, Preescolar y Enfermería.
Según el documento, esas profesiones carecen de afinidad o son poco estratégicas para sectores como el de alta tecnología.
Profesiones como Ingeniería Electrónica y Eléctrica son casi insignificantes en su porcentaje de graduaciones aunque son consideradas vitales para empresas de inversión extranjera directa que se instalan en Costa Rica.
El presidente de Cinde, Alberto Trejos, indicó que hay señales alarmantes de una sobredimensión peligrosa en ciertas áreas mientras permanecen insatisfechos otros sectores donde hay oportunidades de empleo. "El país necesita más ingenieros que filólogos, más expertos en cómputo que sociólogos", afirmó.
Incluso, en el tema donde el país ha sido fuerte -la calidad del recurso humano-, Trejos ve necesario mejorar el nivel de inglés y cómputo, áreas donde las universidades han perdido foco.
El Reporte Global de la Tecnología de la Información 2005-2006, del Foro Económico Mundial, señala que Costa Rica luce mal en el índice de educación pues forma más abogados y economistas que científicos e ingenieros, quienes son los que producen, afirmó el economista boliviano Augusto López, director del programa de competitividad del Foro.
Camacho también señaló que debe crearse una vinculación efectiva entre las universidades y el sector productivo para que los estudiantes consigan trabajo una vez graduados y las empresas llenen sus demandas de personal.
Muchos abogados, pocos ingenieros
Cifras recopiladas por Cinde señalan que entre 1996 y el 2004 las universidades del país graduaron a 13.816 abogados, un promedio de 1.535 por año.
En ese período solo se formaron 1.519 profesionales en Ingeniería Electrónica, Eléctrica y Electromecánica, en promedio 169 por año.
Según Edna Camacho, las universidades deben ligar más a los estudiantes con proyectos originados en empresas privadas para que acumulen experiencia y conocimiento que después se traducirá en una plaza en esas compañías.
Juan Fernando Lara S.