La formación de capacidades se convierte en un factor multiplicador de empleo y de ingresos para pueblos guanacastecos.
El requisito es la organización comunal, pero en ocasiones las exigencias que imponen las entidades alejan las oportunidades a los habitantes.
Un ejemplo: el Instituto Nacional de Aprendizaje Regional (INA) exige el bachillerato para optar por sus cursos, y en el caso de Nosara, un pueblo al este de la provincia de Guanacaste, el instituto de capacitación desestimó la posibilidad de impartir lecciones allí, pues no era terreno fértil dada la carencia de empleadores.
Por eso el Consejo de Desarrollo Social de la Región Chorotega solicitó apoyo técnico para montar un laboratorio organizacional de terreno, con cursos preprofesionales y profesionales gratis, con la participación de la Universidad Nacional para trabajar con el INA central.
Así surgieron varias empresas, que lograron encadenarse con la economía local. Una de ellas surgió del curso de manejo de alimentos para pescadores, que dejaron de vender a intermediarios y ahora van directo a los hoteles.
Más casos
Un pescador analizó la posibilidad de comprar un motor más grande para su embarcación y ahora pasea turistas en la costa. Otro creó una empresa de fumigación pues supo que la gente iba hasta Liberia.
Esta metodología la aplica el IDA en Nandayure, y en Laurel se inició otro laboratorio patrocinado por Coopetrabasur.