Aunque no se reveló el porcentaje de participación, la Universidad Tecnológica y el Instituto de Investigación de Tecnología Educativa de México son también propietarios parciales de la Universidad Latina.
La Universidad Tecnológica de México (Unitec) y el Instituto de Investigación de Tecnología Educativa de México (Inite) compraron a finales de julio pasado un porcentaje accionario de la costarricense Universidad Latina.
La información fue confirmada por el rector de ese centro de educación privado, Arturo Jofré, quien dijo que prefieren mantener confidencialidad sobre el monto de la participación de los mexicanos.
El objetivo principal de esta unión es ingresar al resto de Centroamérica, aunque todavía desconocen cuál será el primer país adonde se establecerán.La Unitec tiene 40 años de antigüedad y fue la primera reconocida como de 'Excelencia Académica' por la Secretaría de Educación Pública de México.
La decisión de la Universidad Latina de buscar capital externo no es única en el país, ya que en noviembre del 2003 la Interamericana vendió sus sedes en Panamá y Costa Rica a la firma de origen estadounidense Laureate International Universities.
Este grupo adquirió en el 2004 la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit) de Panamá y el pasado siete de julio la Universidad Tecnológica Centroamericana (Unitec) de Honduras.
El caso de la Universidad Autónoma de Centroamérica es diferente pues ante una consulta de El Financiero, sobre si alguna vez habían recibido una oferta de compra, su rector Guillermo Malavassi, explicó que eso sería imposible. "La Uaca es una fundación, su patrimonio está al servicio de un bien de interés social y no es vendible", detalló.
Actualmente la Uaca está invirtiendo ¢620 millones para construir nuevas instalaciones en su campus ubicado en Cipreses de Curridabat.
Impulso para la Latina
"Esto es un nuevo hito en el desarrollo de la Universidad Latina que le dará gran solidez", argumentó Jofré.
Con ese apoyo planean fortalecer tecnológicamente y en infraestructura a las sedes regionales ubicadas en Limón, Guápiles, Santa Cruz, Cañas, Puntarenas, Pérez Zeledón y Paso Canoas, donde estudian 6.000 alumnos.
Otro propósito es ofrecer nuevas carreras en la sede central, donde están matriculados 10.000 estudiantes, y fortalecer los programas de extensión universitaria como el Centro de Alta Tecnología en Ingeniería, donde se dan capacitaciones a profesionales y técnicos en diseño por computadora.
Además, aprovecharán la experiencia que tienen los mexicanos para darle mayor énfasis a la investigación. La universidad cuenta también con convenios con la Universidad de Illinois de Estados Unidos y con la de Alicante en España. Con la primera crearán un centro de investigación en odontología y con la segunda abrieron el primer doctorado en informática de la región.
Recientemente firmaron un convenio con Sun Microsystems para instalar un centro de excelencia. Ahora la meta es Centroamérica, donde, según explicó Jofré, hay universidades privadas de renombre pero accesibles solo a una élite.
Favorecer la calidad
La Uaca, detalló Malavasi, tampoco ha recibido ofertas de alianza. Sin embargo, considera que contar con esos convenios puede favorecer la calidad de la enseñanza, pues esas universidades tienen recursos abundantes y experiencia internacional.
Agregó que lo importante es que trabajen con las mismas reglas que los demás centros de educación superior pues en su criterio algunos tienen privilegios como el Incae y la Earth. "Es irritante, porque crea desventajas para las que no los tienen", enfatizó.
Con respecto al ingreso de nuevos grupos extranjeros Malavassi reconoció que podrían aumentar la competencia, pero aseguró que las universidades privadas han aprendido a enfrentarla sin temor.
El rector explicó que la Uaca nació con vocación centroamericana pero decisiones del Consejo Nacional de Educación Superior Privada (Conesup) facilitaron que 13 colegios de la misma universidad se separaran. "Esa sangría retrasó planes importantes", explicó.
También, agregó, esa misma entidad les ha negado autorización a diversas iniciativas para actuar fuera de Costa Rica.
Silvia Castillo Nieto