cerrar [x]
*Nombre de Usuario:  
*Clave:  
Olvidé mi clave  
curva derecha

¿Qué desea aprender?

Buscar

Patrocinado por:
Patrocinio
Búsqueda avanzada »
Noticias de Educación
Reciba toda la oferta académica de su interés

Regístrese aquí »

rss
curva derecha
LUN 22 AGO 2005
Para las compañías la experiencia es más importante que la profesión. Especialmente cuando la persona se ha formado dentro de la misma organización.
Comparte este artículo »
 
 

Ante la competitividad que exige el mercado, las compañías hoy por hoy evalúan, además de la formación, varias competencias esenciales para el éxito y la eficiencia en sus colaboradores. 

Un profesional debe ser:
- Proactivo
- Dinámico
- Creativo
- Con iniciativa
- Autónomo
- Flexible
- Con actitud de cambio, ante la diversificación del mercado. 

Un segundo idioma es fundamental en cualquier empresa que requiera talento humano, incluso, las compañías nacionales piden que los candidatos sean bilingües para adelantar los procesos de selección.

En un gran porcentaje, revisan a su personal antes de vincular talento humano externo. Así fomentan los planes de carrera dentro de la organización.  Sin embargo, existen otras que prefieren traer personas con experiencia en organizaciones diferentes y renovar su planta según las vacantes lo permitan.

La integralidad de un profesional es indispensable. Cuando se ingresa a una empresa, todos deben conocer el desarrollo de los diferentes procesos de cada una de las áreas, y así pueden moverse dentro de ellas cuando sea necesario. 

Academia: más práctica
Todo esto tiene que ver con la nueva tendencia en la educación. La academia se ha visto forzada a volverse más integral y práctica, debido a la agresividad y competitividad del mercado. 

Un estudiante no sólo debe conocer de números, o leyes, según sea el caso. Debe formarse para que dentro de su profesión pueda desenvolverse en diferentes áreas. 

Encontrar ese talento humano es la tarea más complicada que  afronta un head hunter cazador de talentos. Pues no sólo se trata de ubicar a un ejecutivo, sino de entregarle a la organización un excelente profesional, que realmente se vuelva parte de ella y le aporte a la cultura organizacional.

Las competencias
El liderazgo y el empoderamiento son las características más importantes que un ejecutivo debe tener.  Empoderamiento es sinónimo de autonomía y capacidad de decisión. Lliderazgo, de trabajo en equipo, visión y guía, así como el logro de los objetivos propuestos.

Comunicación asertiva, como la capacidad de un profesional para expresar sus ideas, exponer sus argumentos claramente y poder manifestar sus opiniones e inconformidades, fortalecen o debilitan el desempeño de cualquier ejecutivo.

El cumplimiento de resultados es clave para las compañías.  Un profesional debe tener la capacidad de alcanzar las metas que se le ponen dentro de la organización, además de asumir los retos del negocio al que se enfrenta.

Capacidad de negociación, manejo de conflictos, visión financiera, orientación al cliente son otras de las competencias más importantes que debe tener un ejecutivo de cualquier compañía.

¿Qué  posgrados piden los profesionales?
La definición de posgrados es: profundización  en un tema específico. Pero realmente ¿qué es lo que busca un egresado al hacer un posgrado?

Según Saúl Ballén, consultor organizacional, catedrático universitario en posgrados, hay cuatro  tipos básicos de profesionales que van a los posgrados:

- Tipo uno: el recién egresado, que no tiene una práctica.
Su aporte y enriquecimiento estará condicionado al conocimiento del profesor y de los compañeros. Es un porcentaje limitado. Pero se consigue.

- Tipo dos: el estudiante intermedio. Una persona que tiene experiencia profesional, pero quiere conocer un área diferente.  'Especializarse' en esa disciplina.

Es el contador que se especializa en finanzas corporativas. O el administrador que ha trabajado en la parte administrativa, pero quiere especializarse en finanzas corporativas.
Este aporta su experiencia laboral y adquiere los conocimientos de la disciplina en la que se quiere especializar.

- Tipo tres:  el estudiante que tiene la experiencia laboral en la disciplina que se quiere especializar.
Pero aquí existe una salvedad: algunos de estos alumnos quieren validar sus conocimientos a través de la universidad. Y obtener un título, porque ya tienen los conocimientos y la experiencia, pero les falta la validación académica.

Estas personas son de un gran valor en cátedra. Tienen capacidad de pregunta, traen aportes. Entonces, el rol del catedrático cambia, porque hay mas exigencia.

Sube el nivel, se benefician todos, y a los anteriores alumnos, les toca esforzarse más, pero están aprendiendo. Por ejemplo, una especialización en Gerencia Estratégica, cuando el gerente de dos o tres años va a hacer la especialización: va 'a buscar perlas'.

Se pregunta: ¿Qué es lo nuevo que me van a decir? Va por teorías y conceptos nuevos. Pero su experiencia aporta mucho, porque se combina con la nueva teoría. Entonces, desarrolla una competencia, que lo hará más eficiente, tanto en su trabajo como en el mercado laboral.

- Tipo cuatro:  Podría haber el estudiante que toma una especialización porque es profesional, pero dice: "está de moda este tema, por eso voy a hacer esa especialización. Voy a aprender algo nuevo que, al comienzo, no me ayudará a encontrar empleo, pero creo que puede mejorar mis oportunidades de trabajo".

Publicidad

pie caja notas multimedia
Bitácora de notas
pie caja notas multimedia
Años anteriores
pie caja notas multimedia
pie_caja_notas_educativas